1-Tenemos que hablar de Kevin (Lynne
Ramsay, 2011) fue la mejor demostración de cómo se tiene (debe) que
interpretar y hacer cine. Vale la pena destacar a una directora que
tiene como premisa fundamental cuidar al extremo la puesta en escena,
antes que caer en recursos técnicos efectistas (que tienen más que
ver con ingeniería audiovisual antes que con una concepción
artística). Cada plano, cada lugar donde se pone la cámara, cada
travelling, cada encuadre/desencuadre, cada elección del color, cada
gesto, todo esta puesto al servicio de contar una historia. Una
historia que habla sobre la tormentosa relación entre un hijo y su
madre. Sobre la culpa y el perdón. Todo narrado a través de
imágenes, a través de sugerencias, nada se hace explicito o
arbitrario es decir todo está contado cinematográficamente.
2-El Topo (Tomas Alfredson, 2011) es la
otra película que demuestra la importancia de contar una historia a
través de la puesta en escena. En este caso el director se sumerge
en las vidas grises y frías de los espías durante el auge guerra
fría. Además la cinta cuenta con un Gary Oldman para el Oscar que,
por supuesto, no gano. Toda la historia está contada con estilo,
desde una propuesta estética minimalista, el aire plomizo de la vida
de estos agentes sobrevuela toda el relato. Son los pequeños
detalles, las miradas los que guían la narración. Aplausos para
Tomas Alfredson que desde su trinchera todavía da batalla para que
podamos creer que el cine de autor aún no ha muerto.
3-Killer Joe (William Friedkin, 2011) es
la reivindicación de un maestro como Friedkin. Director que nos ha
dejado obras maestras en los 70 y los 80 (El Exorcista destaca entre
ellas) pero que se estancó creativamente en los 90. El maestro
vuelve a resurgir con su cine provocador. Apoyado en su pericia
detrás de las cámaras, con un guión sólido y buenas actuaciones
construye una trama llena de perversión, violencia, despojada de
cualquier tipo de moralidad. La escena de la pata de pollo divide las
aguas entre lo que es y no es el cine.
Es una pena que no se haya estrenado
comercialmente en el país. Confirmando que cada vez se hace más
difícil encontrar cine en las grandes salas de los shoppings.
4-El Puerto (El Havre) (Aki Kaurismäki,
2011) es un film que tardó mucho en estrenarse en el país. Una
historia acerca de la migración en Francia donde el director finés
Aki Kaurismaki deja clara su condición de autor y da batalla
artística a través de una historia pequeña contada a través de de
situaciones cotidianas, con una estética minimalista, pero que
desborda cine por los poros.
5-En la Casa (François Ozon, 2012) es la
mejor película francesa del año, dirigida por el interesante Ozon.
Vuelve sobre un tema muy tratado en la historia del cine: la relación
entre un profesor y su alumno, Si bien la película guarda la
estética de “película intelectual”, “de autor”, sabe llevar
esa mochila introduciendo varias capas de análisis desde las cuales
podemos entender el film y, por suerte, no lo hace desde una
propuesta grandilocuente sino, principalmente, a través de una
narración fluida, entretenida y con varios momentos cómicos.
6-El Chico de la Bicicleta (Jean-Pierre
Dardenne, Luc Dardenne, 2011), película belga dirigida por los
hermanos Dardenne, pasó sin pena ni gloria por las salas argentinas.
Una lástima porque es una película que destila buen gusto estético
y le da importancia, sobre todo, a la narración y al relato. Un
drama que ya se ha contado mil veces: la búsqueda del amor, en este
caso el amor entre un hijo y su padre. Afortunadamente los directores
saben entremezclar este típico melodrama familiar de desencuentros
afectivos con tintes de cine social. Lo hacen con elegancia y estilo,
sin caer la obviedad y los lugares comunes de lo políticamente
correcto.
7-La Araña Vampiro (Gabriel Medina,
2012) quizás no merece estar en el listado. Es sólo una buena
película argentina. Pero también es la reivindicación del cine de
género (algo que tanto le cuesta a nuestro cine). Es, además, una
lucha contra eso que han dado en llamar “nuevo cine argentino”.
Categoría que engloba decenas de directores y seguidores snobs que
se regodean en tiempos muertos, ausencia de narración, propuestas
“intelctualoides” pero no intelectuales. Cine para caretas y
vende humo en definitiva.
A pesar de haber sido premiado en el
BAFICI (concurso donde sobreabunda esa fauna pseudo intelectual) la
película esta bien hecha, bien dirigida. Resulta interesante los
recursos que toma del cine fantástico, del western al servicio de
contar una historia. Nos parece una apuesta interesante para definir
un camino que guíe hacia donde debería marchar el cine argentino en
los próximos años.
8-Argo (Ben Affleck, 2012) es la tercera
película dirigida por Affleck. Demuestra que Ben no sólo sabe
escribir buenos guiones (osacarizado junto con Matt Damon por “En
busca del Destino”) sino que, también, sabe dirigir (aunque como
actor siga perdiendo el tiempo).
La película ha sido llenada de
críticas positivas. Nos parece un poco sobrevalorada. No obstante,
Affleck demuestra tener buen pulso narrativo. Logra hacer un gran uso
del montaje, para que la tensión y el relato vayan in crescendo.
Además supo retomar con acierto la influencia de los thrillers
políticos con esa estética cuasi documental que se estilaba a
fines de los 60 y principios de los 70. Todo eso le basta para entrar
entre las destacadas del año.
9-Looper (Rian Jonson, 2012) fue una de
las películas más controvertidas. Las aguas se dividieron entre los
que la consideraban una obra maestra y aquellos que la pisoteaban
como una aberración cinematográfica. No es ni una cosa ni la otra.
La película, a pesar de ser pensada como una cinta pochoclera, tiene
momentos de buen cine. Rian Jonson nos demuestra que la fusión entre
un cine personal y comercial es posible. Si bien retoma el argumento
de los viajes en el tiempo y esta llena de guiños a otras películas
de ciencia ficción, el cortar y pegar de varios referentes del
género que hace el autor funciona. El resultado es la construcción
de un entrenamiento disfrutable. En definitiva, buen cine de acción.
10-Caballo de Guerra (Steven Spielberg,
2012) ha sido bastardeada por muchos críticos. Spielberg tampoco es
santo de mi devoción. Sobre todo el último Spielberg. Eso no
implica dejar de reconocerle varias obras maestras en su carrera, lo
cual seria una actitud necia y mediocre.
Está a la vista que la película tiene
varios puntos flojos. Spielberg vuelve un a y otra vez a regodearse
en cierta sensiblería barata y manipuladora para con el espectador.
Esa búsqueda de la lágrima fácil hace que el film este plagado de
escenas de un empalagamiento excesivo. También la almibarada banda
sonora del siempre brillante John Williams es usada hasta el
cansancio con ese fin.
Sin embargo, el intento de Spielberg de
volver a contar una historia con un presupuesto moderado (a lo que él
está acostumbrado a manejar), donde se le da preeminencia a las
imágenes para narrar, donde se deja ver más la mano del director
que del encargado de los efectos especiales y digitales con varias
secuencias excelentemente filmadas, nos parece meritorio.
Además pensar un film a través de un
lenguaje cinematográfico clásico que hace homenaje a Ford, a
Flemming, a Lean, a Milestone nos da esperanza de que todavía hay
tiempo para que el cine vuelva a las fuentes.
Para Destacar
Los Muppets (James Bobin, 2011)
La resucitación nostálgica de los
títeres más famosos ha sido un acierto. Para sorpresa de muchos, el
film sin demasiadas pretensiones, funciona y muy bien. Buena comedia.
Pulgar para arriba para la rana René y sus amigos.
Frankenweenie (Tim Burton, 2012)
El gran Tim Burton venía de capa caída
y su última película, “Dark Shadows”, lo confirmaba.
Frankenweenie, sin ser de lo más destacado del director, recupera la
esencia de lo mejor de su cine y de sus influencias cinéfilas. Con
esto le alcanza para ser de lo mejorcito del cine de animación del
año.
Controvertidas
Hugo (Marin Scorsese, 2011)
Una gran historia, un gran homenaje al
cine, unas grandes escenas filmadas con una pericia asombrosa. Mucha
intervención de la post producción y de los efectos digitales ¿De
Scorsese? No mucho más. Sabemos que el maestro, en el último
tiempo, se ha dedicado a realizar films aceptables (hasta
disfrutables, si sacamos el engendro de “Los Infiltrados”). Hugo
no es la excepción en este grupo. Pero a Scorsese hay que exigirle
más. Hugo contra Taxi Driver, Casino o Malas Calles ni siquiera
compite.
Moonrise Kingdom (Wes Anderson, 2012)
Parece que a Wes Anderson se lo quiere
o se lo odia. Quizás el problema del director sea la petulancia y
arrogancia que despliega en cada una de sus películas. Moonrise
Kingdom no es la excepción. En cada escena, el director nos quiere
hacer notar lo arriesgado y expresivo de su cine. Cosa que llegado un
punto cansa un poco. Esta claro que su concepto de cine acartonado,
de imágenes surrealistas, de planos complejos es parte de su forma
de entender el arte cinematográfico. En particular nos gustaría que
se desacartonara un poco y que por momentos utilizara una narración
más clásica. Más allá de eso, la película tiene sus virtudes..
Sobre todo la forma que tiene de contar este pequeño cuento
infantil, a través de imágenes llenas de expresividad y
significación.
Grandes Decepciones
El Artista (Michel Hazanavicius, 2011)
Un homenaje al cine mudo y nada más.
El uso del blanco y negro y el “no sonido” funcionan más como
un recurso “marketinero” que como un recurso estético y
narrativo. Cualquier película de la etapa muda de Hollywood la
supera por escándalo. Otro Oscar inmerecido y van…
Elefante Blanco (Pablo Trapero, 2012)
Nuevo exponente del cine argentino que
vuelve a insistir con la temática de denuncia social. Lo hace con
todos los tópicos viciados que ya le conocemos a este género.
Trapero busca construir un cine pomposo, de grandes mensajes, pero de
cine tiene poquito. Poquito y nada.
El Caballero de la Noche Asciende
(Christopher Nolan, 2012)
Tantos halagos recibió Nolan que
parece que se la creyó. Dark Knight fue su última gran película
(tal vez, la única). Con “El Origen” ya demostró que confundía
cine complejo con historias complejas. Con la última de Batman todo
fue un desborde. Un desborde desafortunado. Una lástima porque tiene
chapa de director talentoso. Esperemos que en su próxima película
deje de tratar de engañarnos con escenas grandilocuentes pero sin
alma (tendría que ver más películas de Cameron), con diálogos
rebuscados y sobre explicados y con esas innecesarias vueltas de
tuerca. Parece poco probable.
El Hobbit (Peter Jackson, 2012)
No vamos a añadir nada nuevo a lo que
ya se dijo. Peter Jackson volvió a querer llenar la pantalla de ese
cine épico que consiguió con el Señor de los Anillos. Pero se
repitió. Todo el espectacular apartado técnico con el que cuenta el
neocelandés naufraga en una historia soporífera que encima tendrá
dos capítulos más.







