¿Por qué cada año cuesta más encontrar grandes películas que lleguen desde el Imperio del Norte? Nosotros podemos arriesgar una respuesta: la crisis de Hollywood, es la crisis de los géneros cinematográficos.
El cine de género y sobre todo, ciertos géneros, han sido históricamente bastardeados por la llamada crítica especializada. Se los acusa de contar historias ya conocidas, esteriotipadas, llenas de lugares comunes, inverosímiles. Sin ir más lejos, hasta no hace mucho tiempo, al western no se le daba el lugar que merece en la historia del cine.
Sin embargo, hay que insistir en diferenciar lo que se cuenta, del como se cuenta. En el cine lo importante es el como se cuenta, como dar significado a una idea a través del lenguaje cinematográfico. Por ese motivo, poco importa si la película relata la historia de una guerra entre zombies y extraterrestres (el que de la película) sino que significados se pueden construir a partir de allí (el como). Cualquiera puede ir a ver una película de gangster de Scorsese y pasarla bien con la acción, los tiros, la sangre porque, al fin y al cabo, es una película de gangsters. No obstante, lo que hace grande al cine de Scorsese es como están contadas esas historias: la culpa cristiana que recorre todo el argumento, la puesta en escena, la idea del héroe en busca de redención. Otro caso que podemos tomar es el del maestro John Carpenter que aprovecha el terror de clase B para explorar temas más profundos. Por ejemplo Ángel Faretta, en su libro Principio de Simetría, va a desarrollar todo un análisis de la influencia kantiana en esa obra maestra del terror que es “El Príncipe de las Tnieblas” del director estadounidense.
![]() |
| El Principe de las Tinieblas |
En estos momentos el escaso cine de genero que viene de Hollywood invirtió esta relación del que y el como. El género dejó de ser un medio para contar y abordar temas más profundos de los que “aparecen” a simple vista y se convirtió en un fin en si mismo. Una comedia romántica va a estar pensada para robar suspiros o llantos pero sólo para eso, no va a desarrollar ideas, conceptos, estéticas que no sean “románticas” y que vayan un poco más allá de la historia que se cuenta.
Podemos afirmar que si el género lo vemos como un medio para hablar de otras cosas, entonces siguiendo a Maquiavelo concluimos que el fin justifica cualquier medio.
El Género Hoy
Si afinamos un poco el lápiz podemos decir que el mayor problema se encuentra en la crisis de los géneros de la etapa clásica del cine. Nos referimos por ejemplo al western, a la comedia musical, al policial negro. No podemos negar que en los últimos años se ha producido cine de género en Hollywood. Tanto nuevo, como más “tradicional”.
Repasemos un poco: las películas de terror hace tiempo han dejado la estética heredada de las producciones de la Hammer y ahora buscan inspiración en el cine oriental contemporáneo (generando remakes prescindibles como “La Llamada”). No queremos decir con esto que el cine oriental no pueda hacer aportes positivos para la industria estadounidense, el problema radica en que la mayoría de las películas no pasan de ser una simple remake o una adaptación de menor calidad que la original. Distinta sería la cuestión si las influencias orientales sufrieran una relectura cinéfila y fueran resignificadas como hizo por ejemplo Tarantino en “Kill Bill 1 y 2”.
Al mismo tiempo, se generan subgéneros: películas de terror de adolescentes que han venido ganando lugar desde los 90 ("Scream", "Se lo que Hicieron el Verano Pasado", "Destino Final"), a las cuales también se le suman en el último período, el género terror-documental que tiene como paradigma la desechable “Proyecto Blair Witch”. No consideramos que los códigos, los argumentos y los lugares comunes a los que llegan estas películas no sean válidos, el inconveniente es que la puesta en escena, la narración, la construcción de conceptos cinematográficos, en definitiva, todo lo que el maestro “Hitch” nos enseñó, queda muy relegado en estos nuevos géneros de terror.
![]() |
| Scream, si es necesario aclarar |
Otro género que ha ido en crecimiento en los últimos años es el de la comedia romántica. Sucede lo mismo que con los nuevos géneros de terror, no es que lo consideremos un “género menor” (el cine puede dar obras maestras en cualquier tipo de genero) el problema es que los recursos propiamente cinematográficos escasean en este tipo de películas o aparecen dispersos a lo largo del metraje.
En mi opinión el género que se ha puesto de moda y que ha encontrando un camino más interesante es el de las películas de superhéroes. Si bien dejan de lado recursos de la narración clásica y quedan (muchas veces) centrados en los detalles técnicos e influencias de “videoclip”, incorporan elementos que son bienvenidos, como una puesta en escena más cuidada, el uso de los puntos de vista, simetrías, historias más complejas, desarrollo de personajes más profundos ("Batman", "Iron Man", "Watchmen"). En algún punto las películas de superhéroes vienen a ocupar el lugar vacío dejado por los westerns de los 50 y 60, recuperando la idea del héroe (tanto crepuscular como luminoso), los villanos, el sentido de la venganza, de la justicia, del honor. Veremos si con el tiempo el género del superhéroe puede consolidar y empezar a generar obras clásicas como supieron ser aquellos westerns.
![]() |
| Watchmen: Superheroes del crepúsculo |
El otro género que nos parece interesante rescatar es el cine de animación. A partir de Toy Story (el gran paradigma de este genero y una de las pocas joyas que nos ha dejado la década del 90) las películas de animación han dejado de buscar contar historias para chicos y han ensayado pasar a otro nivel de significación. Hay que ver solamente la escena donde Buzz toma conciencia que es un juguete y prestar atención como está usado el movimiento de cámara para retratar la soledad del héroe, la sensación de vacío. Algo similar ocurre en Up donde, en los primeros minutos de la película, con unos pocos planos se pinta el destino trágico del héroe, nos cuenta su historia y nos introduce en su subjetividad con un extraordinario manejo de la puesta en escena. Cine, en definitiva.
![]() |
| Toy Story |
Conclusión
Seríamos injustos si negamos el género en el cine de Hollywood de hoy. Sin embargo, la industria cinematográfica, actualmente, navega sobre aguas inciertas y con una crisis creativa alarmante. La historia del cine nos dice que luego de la crisis que sufrió el cine clásico en la década del 60, el modernismo le dio nuevos aires por un tiempo. Luego, fue necesario hacer una relectura del cine clásico de los 40 y 50 y surgieron nombres como los de Coppola, de Palma y Scorssese que en los 70 no escondieron las influencias de Ford, Hanks o Hitchcock pero las resignificaron en un cine personal y contemporáneo. Hoy estos tres padrinos están en decadencia, basta ver sus últimos films totalmente prescindibles en su filmografía. Algo similar ocurre con maestros de otros géneros como Carpenter o Argento, en el caso del terror. La ciencia ficción, que había alcanzado picos altísimos a finales de los 70 y principios de los 80, con títulos como "Alien", "Blade Runner" o "Terminador" terminó cayendo en un lavaje de cara made in Spielberg y hoy parece repetirse a sí mismo, en ese tipo de estética.
![]() |
| Más Corazón que Odio: la cumbre del Western |
Quizás sea hora de volver a desempolvar las latas de celuloide de los años 40 y 50. Volver a encontrarse con nombres como Ford, Hanks, Houston, Hitchcock, Preminger, Wilder, Welles. Volver a las raíces del buen cine.
Esperemos que la nueva camada de directores dejen de filmar con tanto fuego de artificio y se dediquen a hacer, simplemente, cine.




